Eran las ocho de la mañana de un sábado o un domingo, no recuerdo, no había nadie por las calles de la ciudad y en la cafetería sólo había una mujer que se encontraba ebria o drogada hablando por el móvil e insultando a voz en grito a la persona de detrás del aparato, al terminar de hablar fue a la máquina a comprar tabaco y la máquina no respondía, fuese por el estado de la mujer o no, nuevamente a voz en grito empezó a insultar a la máquina.Después de desayunar nos dejaron vía libre hasta las nueve y media o así para dar una vuelta, salimos de la cafetería y fuimos calle abajo, en un portal no muy lejos de la cafetería estaban sentados dos vagabundos, seguimos hasta el final de la calle donde había una rotonda y en el centro de ella una fuente grande con chorros de agua que cambiaban constantemente, cruzamos la calle y en la otra acera, con césped, había tumbado en él un hombre cabeza abajo, que probablemente estaría durmiendo. Cruzamos otra calle y nos paramos en un quiosco de prensa, serían las nueve menos cuarto, la calle seguía vacía, y en el intervalo de tiempo desde las 8:45 a las 9:00 horas sin que nos diéramos cuenta empezó a salir la gente a la calle y se convirtió aquello en una ciudad en hora punta. Volvimos a la cafetería y como aún quedaba tiempo fuimos esta vez calle arriba donde había una iglesia gigantesca, no nos dio tiempo a entrar, justo después nos fuimos.
Así es una mañana en la ciudad de Valencia, por lo menos la mañana que yo viví aquel día, no sé qué barrio era ni como se llamaba la calle pero ese día no me llevé una buena imagen de la ciudad. Hace un par de años de aquél día, desde entonces lo que conozco sobre Valencia es por la prensa.
Hace una semana se inauguró el gran premio de Europa de fórmula uno en la capital valenciana, un gran circuito dentro de la ciudad, un capricho que los valencianos votaron el día que votaron al PP en las elecciones municipales, dijo el actual alcalde que si salía elegido construiría un circuito y dicho y hecho, un circuito alabado por la prensa y disfrutado por los ricos, la entrada mínima rondaba los cuatrocientos euros, dudo que fueran mucha gente de clase media-baja pero no dudo que éstos dieran su voto al PP. Parecía todo perfecto, pero por equivocación o por estafa había entradas vendidas por el Corte Inglés y oficiales que no tenían asiento alguno y otras tantas donde por la posición del asiento no se veía de forma alguna el circuito, lógicamente hubo quejas y se lió una buena pero claro eso no es noticia para informar en prensa nacional o televisión.
Parece ser que al ayuntamiento de Valencia le sobra capital para darse algún caprichito y también para que otras ilustres personalidades se den su caprichito, como la llegada a la capital de un famoso multimillonario, ésta ilustre persona quería atracar su grandioso y lujoso yate en el puerto de Valencia pero la sencillez del puerto valenciano se lo impedía por ser muy pequeño, la solución es fácil, se invierte el dinero de los valencianos en agrandarlo y ya está, así ésta importante persona puede atracar su yate en la ciudad y darle caché a la misma, para qué invertir ese dinero en mejorar hospitales por ejemplo, ¿Para que la ciudad se llene de enfermos y vagabundos? Por favor, eso sería despilfarrar el dinero de los valencianos.Ya solo queda esperar a que venga el Papa a Valencia, y seguir derrochando el dinero para que el ilustre pontífice pueda pasearse por la ciudad, contemplar la fuente esa de chorros que cambian y contemplar el pedazo circuito y el puerto nuevo.
Mas quisieran muchos municipios españoles tener el dinero que tiene el ayuntamiento valenciano.Pero esto es solo mi opinión, alguien puede discrepar con lo que aquí escribo, yo solo digo lo que veo y leo.
Salud y República.







Aquí teneis una perspectiva del hotel desde la plaza aquella ya dicha.
La plaza del pueblo
Imagen del lago desde lo alto del pueblo 
Y éste soy yo, no con mi mejor cara pero en ese momento no había otra. Bueno ya me conocéis.




