¡Oh excelso muro, oh torres coronadas
De honor, de majestad, de gallardía!
¡Oh gran río, gran rey de Andalucía,
De arenas nobles, ya que no doradas!


¡Oh fértil llano, oh sierras levantadas,
Que privilegia el cielo y dora el día!
¡Oh siempre gloriosa patria mía,
Tanto por plumas cuanto por espadas!


Si entre aquellas ruinas y despojos
Que enriquece Genil y Dauro baña
Tu memoria no fue alimento mío,


Nunca merezcan mis ausentes ojos
Ver tu muro, tus torres y tu río,
Tu llano y sierra, ¡oh patria, oh flor de España!


A Córdoba, Luis de Góngora.


domingo 23 de noviembre de 2008

El Coltán, causa de un genocidio encubierto

El Coltán es un mineral formado por columbita y tantalita, el llamado oro de esta nueva era, un mineral que es la base para la fabricación de prácticamente todos los elementos electrónicos de hoy en día, teléfonos móviles, videoconsolas, televisiones, etc, y un mineral manchado de sangre.


El 80% de las reservas mundiales de este mineral se encuentra en la R.D. del Congo, un país que lleva mas de veinte años en guerra, la cual, se ha intensificado por la culpa de éste mineral, una guerra que ya ha dejado 5.5 millones de víctimas.
La guerra civil en este país enfrenta al actual presidente Kabila con Bemba, perdedor de las últimas elecciones en el país, a esta guerra hay que añadirle las guerrillas de los países vecinos, Ruanda, Uganda y Burundi, liderados por el presidente de Ruanda, Kagame, y envueltos en esa guerra por conseguir el dichoso Coltán. Estos últimos países están apoyados por el Banco Mundial y por Estados Unidos, principal beneficiario del Coltán robado en el Congo. El dinero de la venta del Coltán a Estados Unidos es utilizado para financiar la guerra. Y las deudas externas de la primera potencia mundial en estos países han quedado canceladas. Entre las empresas más importantes con intereses en la región, se encuentra la American Mineral Fields, en la que George Bush padre tiene notables intereses. Y como siempre las víctimas de esta guerra, al igual que cualquier otra, son los nativos congoleños, personas inocentes involucradas solo por haber nacido allí. Los hombres y niños han sido esclavizados y trabajan inhumanamente en las minas del Coltán, explotación que está dirigida por industriales chinos e indios. Las mujeres y niñas son violadas diariamente por las bandas armadas y organizadas en determinadas aldeas, donde ya no quedan hombres, llegando incluso a violar a la misma mujer una y otra vez a lo largo de todo el día. Se cree que cerca del 80% de los casos de violencia sexual que se llevan a cabo en las distintas guerras del mundo se producen en el Congo.

Los que tienen mas suerte, por decirlo de alguna manera, cerca de 700.000 personas, han sido exiliados de sus hogares, lo peor es que han sido desplazados a ningún lugar.

El Coltán, causa del genocidio encubierto del siglo XXI, es un material muy importante que es utilizado hoy en día para todos los elementos electrónicos y por el cual, el primer mundo mira hacia otro lado. El Congo es hoy en día una región olvidada por el egoísmo del hombre, la ambición del hombre y amor por el dinero, donde se producen las mas terribles, inhumanos e inimaginables violaciones de los derechos humanos.


Se me revuelven las tripas solo de pensar que cuando acabe la carrera trabaje manipulando este material manchado de sangre.

Lo único que podemos hacer nosotros es denunciar esta situación, porque queramos o no, el Coltán se encuentra en casi todos los productos que utilizamos, y esto solo lo pueden parar los gobiernos, algo que no van a hacer por los millonarios beneficios que sacan de ello.


Rafa de Kabila ha sido el que me ha inspirado para crear este post, pueden leer esta historia también en su blog.

Salud.

8 comentarios:

m.eugènia creus-piqué dijo...

Hola Jose es espeluznante lo que está ocurriendo en el Congo y cada vez va a peor, no sabía nada del Coltán, vaya es que ni sabía ni había oido hablar de él,veremos como termina toda esta masacre.

Jose dijo...

Lo tenían muy bien encubierto Geni y creo que esto no va a tener fin mientras que las grandes potencias sigan mirando hacia otro lado. Un saludo.

RGAlmazán dijo...

Hay indicios suficientes para creer que desde Ruanda, las guerrillas que invaden la RDC para obtener y robar el coltán están pagadas por USA.
Una más y con sangre de por medio, amigo Jose.

Salud y República

Jose dijo...

Ya me extrañaba que solo se lo comprasen a Ruanda, estan metidos igualmente en esa guerra.

Augusta II dijo...

Jose, gracias por tus aportaciones en mi blog. Creo que nos conocemos de vista por la terapia literaria del señor Almazán, alias "mi padre", jaja.

Lo dicho, gracias por comentar, tienes un blog estupendo. Te seguiré visitando.

¡Besos!

Jose dijo...

Si, gracias a ti

El Oraculo del Beno dijo...

yo no sabia nada de este mineral y todo lo que hay detras de el

muchas gracias por publicarlo asi podemos difundirlo

Jose dijo...

Lo tenían muy bien encubierto y hay que difundirlo, la verdad se tiene que saber. Un saludo

Explico algunas cosas -- Pablo Neruda

Preguntaréis: ¿Y dónde están las lilas?
¿Y la metafísica cubierta de amapolas?
¿Y la lluvia que a menudo golpeaba
sus palabras llenándolas
de agujeros y pájaros?

Os voy a contar todo lo que me pasa.

Yo vivía en un barrio
de Madrid, con campanas,
con relojes, con árboles.
Desde allí se veía
el rostro seco de Castilla
como un océano de cuero.
Mi casa era llamada
la casa de las flores, porque por todas partes
estallaban geranios: era
una bella casa
con perros y chiquillos.

Raúl, ¿te acuerdas?
¿Te acuerdas, Rafael?
Federico, ¿te acuerdas
debajo de la tierra,
te acuerdas de mi casa con balcones en donde
la luz de junio ahogaba flores en tu boca?
¡Hermano, hermano!

Todo
eran grandes voces, sal de mercaderías,
aglomeraciones de pan palpitante,
mercados de mi barrio de Argüelles con su estatua
como un tintero pálido entre las merluzas:
el aceite llegaba a las cucharas,
un profundo latido
de pies y manos llenaba las calles,
metros, litros, esencia
aguda de la vida,
pescados hacinados,
contextura de techos con sol frío en el cual
la flecha se fatiga,
delirante marfil fino de las patatas,
tomates repetidos hasta el mar.

Y una mañana todo estaba ardiendo
y una mañana las hogueras
salían de la tierra
devorando seres,
y desde entonces fuego,
pólvora desde entonces,
y desde entonces sangre.
Bandidos con aviones y con moros,
bandidos con sortijas y duquesas,
bandidos con frailes negros bendiciendo
venían por el cielo a matar niños,
y por las calles la sangre de los niños
corría simplemente, como sangre de niños.

¡Chacales que el chacal rechazaría,
piedras que el cardo seco mordería escupiendo,
víboras que las víboras odiarían!

¡Frente a vosotros he visto la sangre
de España levantarse
para ahogaros en una sola ola
de orgullo y de cuchillos!

Generales
traidores:
mirad mi casa muerta,
mirad España rota:
pero de cada casa muerta sale metal ardiendo
en vez de flores,
pero de cada hueco de España
sale España,
pero de cada niño muerto sale un fusil con ojos,
pero de cada crimen nacen balas
que os hallarán un día el sitio
del corazón.

Preguntaréis: ¿por qué su poesía
no nos habla del sueño, de las hojas,
de los grandes volcanes de su país natal?

¡Venid a ver la sangre por las calles,
venid a ver
la sangre por las calles,
venid a ver la sangre
por las calles!

Las mujeres de los rojos -- Consuelo Ruíz

Quisiera escribir un himno

a un pobre racimo humano

las mujeres de los rojos

que en España nos quedamos,

para las que no hubo escape,

para las que no hubo barco.

Las que nos quedamos solas

con sus hijos en los brazos,

sin más sostén ni más fuerza

que el que daba el estrecharlos

como prendas de un amor

contra nuestros pechos flácidos.

Todos perdimos la guerra,

todos fuimos humillados,

pero para las mujeres

el trance fue aun más amargo.

Largas colas en Porlier

con nuestros pobres capachos.

Caminatas bajo el sol

con los pies semidescalzos.

Caminatas sobre el hielo

tiritando en los harapos.

Largas, duras caminatas

en busca de algún trabajo.

Cansancio y humillación

si lograbas encontrarlo

y si no lo conseguías,

humillación y cansancio.

Por el pan de nuestros hijos,

siempre un combate diario.

¡Esos días siempre solas,

esos días largos, largos,

que fueron semanas, meses,

que fueron tanto, tanto que,

entre dolor y entre lágrimas,

se convirtieron en años!

Nuestros hombres en la cárcel,

nuestros hombres exiliados,

nuestros hombres cada día

cayendo como rebaños

en manos de furia ciega

de matarifes fanáticos.

Y las mujeres seguimos,

a nuestro modo luchando

y esa guerra, sólo nuestra

esa guerra la ganamos.

Los hijos de nuestros hombres

quedaron en nuestras manos

y supimos inculcarles

un culto casi sagrado

por los muertos, los ausentes,

los padres que les faltaron.

Se los pusimos de ejemplo

porque siguieran sus pasos

y logramos convencerles

de que eran buenos y honrados,

aunque en la calle, en la escuela,

les dijeran lo contrario.

Éramos pobres mujeres

y supimos elevarnos

sobre el dolor, sobre el miedo,

sobre el hambre y el fracaso

y criamos nuestros hijos

dignos de sus padres, bravos;

serios, dignos, responsables.

Los íbamos cultivando

pilares para un futuro

que aún parecía lejano

y en el que siempre creímos

con los puños apretados.

Quisiera escribir un himno,

grande, estupendo, fantástico,

de pobres mujeres débiles

con heroísmos callados,

de esfuerzos y sufrimientos

que eran el vivir diario

y, que a pesar de ello supieron,

con un esfuerzo titánico

ir manteniendo la llama

de amor al padre lejano,

al padre que estaba preso

o al que habían fusilado.

Yo quisiera a voz en grito

poder entonar un cántico

que dijera todo eso,

que bastante hemos callado.

las mujeres de los rojos

que en España nos quedamos

creemos tener, al menos,

el derecho de contarlo.